11/11/2006
ARAGÓN ME CUENTA COSAS

Soy Aragonés.
Mis padres son Aragoneses.
Mi abuelo, que cumplió en agosto 99 años, es Aragonés.
El resto de mis abuelos y mis bisabuelos eran Aragoneses. A partir de ahí, pierdo la pista, pues esa guerra que estatua a estatua vamos olvidando, quemó entre muchas cosas la historia de muchas familias recogida en los Registros Civiles.
Así, y todo, siento las raices de mi árbol genealógico profundamente hundidas en esta tierra que ha cobijado a los míos desde siempre; y ya sabes como son estas cosas, tanto tiempo juntos, que hemos ido conociéndonos, hemos ido adquiriendo cada vez mayor complicidad, y hemos llegado al punto en que mantenemos largas conversaciones, en las que mi tierra me cuenta muchas cosas.
A veces, me relata hechos con Aragoneses de por medio, y es que nuestra gente ha estado siempre a la vanguardia de los cambios; pero últimamente, esta tierra, que oye y lee todo lo que se ventila sobre ella, está preocupada porque no entiende que, personas que deberían pensar en aragonés, sirven a intereses que nada tienen que ver con Aragón, y, por si fuera poco, desprecian a quienes realmente tienen como principal objetivo la mejora continua y diaria de nuestra tierra.
Y me ha pedido que sea su voz.
Que cuando hable con los Pirineos o con el Maestrazgo turolense, o con el Ebro o con Zaragoza, te transmita lo que piensa; y, sobre todo, que quienes dicen o hacen cosas contra ella, encuentren su justa respuesta.
Así sea.
